Experiencias de lectura 2017

Reseña de Emma Zunz de J.L. Borges
Irina Picco 3º 2ª

Este cuento relata la historia de Emma Zunz, una joven que, luego de leer una carta en la que se entera del suicidio de su padre, idea un plan para vengarse de Aarón Loewenthal, hombre que había arruinado la vida de su padre y que a su vez era el propietario de la fábrica para la que Emma trabajaba.

Con el avance de la historia se puede sentir el cambio interno que va experimentando la protagonista: una chica que pasa a ser el opuesto de quien era aunque vaya en contra de sus valores morales, con tal de   conseguir su objetivo.

Esto genera ciertas dudas, como… ¿cuánto puede también influenciarte una lectura?, ¿Hasta qué punto es capaz de cambiarte?

Por otra parte resulta fascinante el uso de las estrategias narrativas de Borges. No hay una palabra en Emma Zunz que pueda ser cambiada por otra (o removida) sin quitarle a las descripciones la sensación que generan en el lector. Escenas detalladas pero usando pocas palabras y una gran fluidez en la trama son lo que hace que la lectura te atrape, y no puedas dejar de leerlo y releerlo.

En lo personal, este es uno de mis cuentos favoritos, porque logra contar en pocas páginas una historia que te emociona, te hace dudar sobre tus valores morales, sobre el modo tan repentino en que puede darse un cambio y sobre qué puede generar ese cambio

 Para mí, un relato es importante para el lector cuando genera en este algún tipo de reflexión; una emoción que influye en su visión de la vida.

En mi opinión, Emma Zunz es una de las historias que mejor puede lograrlo y lo que lo hace que sea uno de los cuentos que recomiendo a todos que lo lean.

Evocación a partir de una frase de Kafka…
Carolina de Benedetto

Un viento frío la sacudió del ensueño melancólico y se llevó consigo el último par de lágrimas que luchaban por atravesar su mejilla. “Terminar un libro debe ser como perder a un ser amado”, pensó. Ya nada queda más allá de la irreversible realidad de que todo tiene un fin. Nuestro mayor intento de inmortalidad es, si se quiere, irónicamente, la muerte propia.

Pero algo era diferente, algo en ella había cambiado, porque detrás de esa sensación de desconcierto y tristeza amalgamados en un sentimiento de desesperación, encontró algo nuevo. ¿Qué era? No estaba muy segura, no había surgido de ella, ¿O sí? ¿Qué era aquello que tomaba forma dentro suyo? ¿Qué idea impertinente se había hecho lugar en su consciente sin pedir permiso primero y ahora quemaba, aunque placenteramente?

“Un libro debe ser un pico de hielo capaz de romper el mar congelado que llevamos dentro”. Años después entendió que ese libro le enseñó la empatía. Ese libro, insignificante como se lo veía, logró lo que nadie en sus entonces once años de vida había podido lograr.

Y esas lágrimas, más tarde lo entendió, fueron el comienzo de un camino que ojalá todos pudieran recorrer, el de aprender a ponerse en el lugar de los otros…

 

Qué es la lectura para mí, a partir de frases leídas…
Sofía Feldman –

 ¿Qué es la lectura para mí? Es un proceso que trabaja con la autorreflexión y la sensibilidad de cada persona. Puede provocar distintas emociones en cada uno ya sean de alegría o tristeza. Es un espacio que uno tiene consigo mismo. La literatura no es solo una forma de entrar a un mundo distinto al de nuestra realidad a través de distintas aventuras, épocas o determinadas situaciones, sino que también permite conectarse con el lenguaje de una forma distinta a la cotidiana.  Experimentamos otra función que no es sólo comunicativa sino que transmite también emociones, sentimientos, pensamientos y otras realidades.

Es una manera de conectarse y descubrirse a uno mismo, creando un espacio de reflexión interna que permite comprendernos  al identificarnos con ciertos personajes que por alguna razón nos tocan en algún punto y pueden llegar a formar parte de nuestras vidas.(………)

.Es como una forma de explorar otras realidades y descubrir cosas que de otra forma serían desconocidas. (………).

Para mí leer es justamente eso, poder conocer mediante otros personajes, mi propia historia, porque poniéndonos en el otro, a través de un personaje, vemos y sentimos lo que nos pasa a nosotros mismos. Probablemente es por eso que en cada etapa de nuestras vidas leemos algo de manera distinta a como lo leeríamos en otro momento de acuerdo a lo que nos está pasando y la situación particular en la que nos encontramos.
(fragmento)

 

Evocación a partir de un fragmento de Las Ciudades Invisibles de Italo Calvino

Caminé por la vereda agrietada, mirando las casas grises que me rodeaban, y oliendo ese olor tan particular que confluía entre los numerosos perros que nos perseguían, la basura tirada a los lados y en medio de ese camino empedrado y poco apto para la circulación que por cuestiones técnicas deberé llamar “calle” y los choripanes que se asaban en la entrada de muchas de las viviendas. También los sonidos eran específicos del lugar aquél, como un rejunte de niños gritando en sus juegos, diferentes canciones de cumbia a volúmenes inimaginables, y la llevadera conversación de mis compañeros de la que sin embargo no podía formar parte porque mis sentidos estaban demasiado sobrecargados.

Un nene de gorra roja, que no tenía más de seis o siete años, de la mano de una nena más chiquita que debía ser su hermana, se acercó a uno de mis amigos y le chocó los diez. Otros niños nos vieron, y llamaron “profe, profe!”, y de pronto nos vimos rodeados por una manada de criaturas sonrientes, con las manos sucias de tanto jugar, y la pelota bajo el brazo, que se acercaban a saludar a aquellos chicos (o sea, nosotros) que cada semana se dedicaban a ayudarlos con las tareas, leerles cuentos y a jugar con ellos. Mis amigos, mis compañeros, y cuando me uní, yo también, cuando llegábamos al barrio dejábamos de ser de Palermo o Belgrano o Lugano, y pasábamos a ser chicos más grandes que le mostraban a chicos más chicos que la vida no tiene por qué ser tan difícil y que puede ser más linda si nos esforzamos por que eso suceda.

Fue así que me enamoré de un proyecto, un barrio, un ideal, y que, aún cuando no duró más de un año luego de que yo me uniera, mi manera de pensar cambió para siempre. Fue la primera vez que sentí que se puede pensar que algo es malo y lamentarse por eso, o hacer algo al respecto, y luchar porque las cosas cambien.

Ir al barrio, aunque significaba un desgaste y de vez en cuando una frustración, fue una experiencia increíble. Ver las caras de los nenes cuando pasé a ser una “profe”, y saber que les estaba dando aunque fuera una alegría momentánea, realmente hizo que valiera la pena el esfuerzo.